Consejos para tu nueva década

Carta a un amigo

Hace algunos días, en una de las aventuras virtuales nocturnas que tengo gracias a la democratización de los medios, platicaba a distancia con un influencer con el que tengo conversaciones esporádicas en las que compartimos experiencias, música y acompañamos nuestra conversación con un whiskey. En esa última charla, comentamos el hecho de su próxima llegada a su tercera década. Para mucha gente eso no es fácil de asimilar, hay quienes lo reciben con gusto y hay quienes sufren (o por lo menos eso pretenden) la llegada a los 30’s.

Mi amigo me pidió en ese momento un regalo, me pidió unas palabras y en concreto, un consejo. Me sentí halagado por el hecho de que fuera yo quien pudiera ofrecer alguna recomendación para su nueva década, pero sobre todo me pareció muy interesante que alguien de hecho pidiera un consejo, porque eso es poco común en un millennial que por tener a la mano todo tipo de información no necesita recomendación alguna (aparentemente). Así que accedí, y le dije que con gusto le regalaría algunas palabras.

Lo primero que pasó por mi mente, fue una recapitulación de vida, un recuento de daños y de errores en mis últimos 45 años de existencia para encontrar en ellos aquello que pude haber cambiado, algo que podría dar a mi amigo para prevenirlo y que tenga una vida con menos piedras en el camino. Así que luego de dar vueltas a este tema, decidí darle dos consejos, uno para que pueda hacer algo que he probado y recomiendo, y otro para que pueda evitar lo que no me gustaría que viviera. Ambos consejos parecen contraponerse pero no es así y su labor será la de discernir cada uno de ellos.

Mi primer consejo es vivir. Se dice fácil y parece tonto. Pero no es lo mismo estar vivo que “vivir”. Y para vivir se necesitan dos cosas, la primera es ser una persona con metas, con deseos y con curiosidad. Es necesario hacer entonces una lista con esos objetivos para poder orientar nuestras acciones, que los objetivos sean claros y las convicciones fuertes. Lo segundo que se necesita para poder vivir, es salir de la zona de comfort, gradual, temporal o definitivamente según sea el caso. pero salir sin temor de nuestra zona de comfort, porque sólo así es como vamos a poder llenar nuestro cuerpo y nuestra vida de adrenalina, de experiencias nuevas, de energía, de paz y de locura. Es necesario dar el paso sin miedo, considerando que somos humanos y tenemos un instinto de supervivencia. No temer a lo desconocido y apreciarlo justo por ser diferente a lo que tenemos. Eso es lo que hace al ser humano diferente a los demás, lo que le da experiencia y lo que le hará vivir de verdad. Vivir es internarse en lo desconocido, aprender a valorar lo que no nos gusta, jugar con lo que creemos que no queremos, darnos la oportunidad de demostrarnos que estamos en un error, recorrer el mundo, recorrer la ciudad, explorar otros puntos de vista, cuestionar nuestras ideas… vivir, y hacer de cada día una experiencia.

El segundo consejo, es ser consciente de que todo es efímero excepto la experiencia acumulada con lo vivido, que todo lo que tenemos se nos puede escapar de las manos en cualquier momento, que los logros de la vida no deben nublarnos la visión y que la prepotencia no acabe con la cordura porque no hay nada, por muy seguro que parezca, que tengamos asegurado, ni los bienes materiales, ni el amor, ni el afecto de las personas, mucho menos a las personas. Es necesario valorar los momentos, los triunfos, las adquisiciones, y sobre todo, cuidarlos.

Es ahí donde debe haber un equilibrio, salir de la zona de comfort, vivir y experimentar para no limitarse a una vida que se reduzca a tener 5 días de vacaciones al año, y que la diversión semanal sea la monotonía de una fiesta. La idea es fijar metas, conseguir y buscar logros, divertirse y experimentar todo lo que sea posible, y cuidar lo que se va adquiriendo, ya sea un bien, un logro, un sentimiento, una pareja… no importa.

Así que mi consejo es vivir y asimilar, acumular experiencias para que el paso por la vida que de suyo es corta, no sea en vano, que se explore la posibilidad de dejar un buen legado en cada persona y en las acciones que se lleven a acabo.

Feliz década amigo mío. Y gracias por solicitar el consejo.

Nota aclaratoria: este texto lo escribí a los 44 años de edad. 🙂

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